El pasado jueves, 17 de diciembre, 30 años de lucha tuvieron su reconocimiento en el Congreso de los diputados. La Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) salía adelante con 198 votos a favor; en contra, los 138 de los de siempre: PP, VOX y UPN.
Por el camino queda el sufrimiento de miles de personas como Javier Sampedro o la inquina y saña con la que Lamela y el PP de Madrid atacaron, con una mano, al doctor Luis Montes por su defensa del derecho a la salud y a una muerte digna mientras con la otra, privatizaban y embolsaban el dinero de la sanidad pública madrileña en las arcas de las grandes empresas. En breve, tras su paso por el Senado y como reza el texto aprobado: “Quien tenga un padecimiento grave, crónico e imposibilitante o una enfermedad grave e incurable causantes de un sufrimiento intolerable” podrá solicitar poner fin al mismo con la ayuda necesaria sin que por ello se cometa delito alguno. Se trata de un paso muy importante, avalado por el más de medio millón de firmas presentadas hace unos meses en el Congreso y por todas las encuestas que muestran un apoyo a la medida de más del 80% de la población.
Ganó Sampedro, ganó Montes, ganamos todas y todos y pierde la carcundia. La Asociación Derecho a Morir Dignamente, que defiende el cambio legal, señala con razón las no pocas insuficiencias con las que llega; las primeras, la lucha que se inicia por su despliegue efectivo como derecho o su carácter imprecisamente restrictivo. Todos sabemos, por ejemplo, lo que continúa ocurriendo con el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en varias comunidades autónomas.
Fue también el jueves 17 cuando los trabajadores de Alcoa ganaron una importante batalla judicial a través de la sentencia del TSXG contra la avaricia de la multinacional americana y su plan de cerrar la fábrica. Es patentemente un paso en la buena dirección. La multinacional deberá ahora negociar. Los trabajadores exigen una actuación contundente del Gobierno español y de la Xunta de Galicia. La batalla por el mantenimiento de los puestos de trabajo se está ganando. La mejor garantía de futuro para la comarca y para el empleo sería, sin duda, su nacionalización. La lucha vuelve al primer plano.
Como en el primer plano se halla igualmente la aberrante decisión de la curia judicial monárquica, a la que nadie vota, de repetir el juicio por el llamado “caso Bateragune”. Un proceso que fue declarado nulo por el tribunal de Estrasburgo, pero que no impidió que los 5 encausados (Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez) pasarán injustamente 6 años en la cárcel. Contra esa decisión, las primeras movilizaciones en la comunidad autónoma vasca, Navarra, así como en Galicia y otros territorios demuestran que en este tiempo de pandemia los pasos adelante se logran con mucho esfuerzo, si bien todavía no se alcanzan victorias irreversibles.
Esta semana de nuevo nos muestra que solo la lucha nos permite avanzar y que solo ella transformará los pasos en conquistas definitivas.