Arranca 2021 con demoras en la inyección salvadora y aumentos en las transmisiones del virus. Ya hay 83 millones de personas contagiadas en el mundo y más de 50 mil muertos en el reino de España, de ellos, la mitad en residencias de ancianos.

En Madrid, sigue el sordo escándalo de los recortes: más de mil profesores han perdido su empleo. La Consejería de Sanidad solo ha sido capaz de administrar el 6% de las vacunas recibidas. Ya se sabe, lo importante es el Zendal, pagar el contrato a los amigos que sueltan la comisión. En otras comunidades la cosa irá, nos tememos, por parecidos caminos. Llegan nuevos cierres perimetrales y la policía de balcón mientras lo que no arriba son profesionales y medios e inversión en la sanidad pública. La política neoliberal se profundiza acelerada por la pandemia, la presión de la ruina y las obligaciones de la estabilidad que se resumen en hacer pasar el crédito por el ojo de la aguja de los bancos y supeditar la investigación científica a las patentes de un puñado de milmillonarios. Ingentes fondos públicos y la colaboración libre de derechos de científicos de todo el mundo han permitido tener vacunas en un tiempo récord que ahora no alcanzarán a todos, pero sí engordarán las cuentas de unos pocos.
El 31 de diciembre, Sánchez apareció para afirmar que el Gobierno va cumpliendo el programa, un 24% este año. Lamentablemente, esa autoevaluación no le da al ejecutivo de coalición progresista para terminar con la reforma laboral de Rajoy, subir el Salario Mínimo Interprofesional, blindar pensiones, proteger el derecho a la vivienda o los suministros, invertir en sanidad u otorgar créditos sin tener que pasar por el Santander. La pobreza avanza de la mano de una desigualdad galopante. Se habla de una nueva ley de la corona y del indulto para los presos del procés, pero en lo concreto, los presos catalanes continúan en la cárcel, el Emérito en Dubai y los inmigrantes hacinados en Canarias. El año terminó y empezó con nuevas mujeres asesinadas y agredidas, y con la mitad de solicitudes de Ingreso Mínimo Vital rechazadas.
Los fondos Next Generation de la UE suscitarán mucho debate en el papel, pero todo indica que no llegarán ni para la mitad de lo que se les solicita y que, además, lo harán sometidos a la misma lógica de engorde de los más poderosos que se esconde tras la colaboración público- privada. Lo hemos visto en la línea de créditos a las empresas o en la investigación de las vacunas.
Este 2021 que arranca será, a condición de que la lucha y la movilización en estas duras condiciones de pandemia marque el paso, un nuevo año de sanidad, educación, igualdad, derechos, protección de la vida y de las personas. No habrá más autoevaluación que la calle y las urnas.
Será así en el año de la vacuna bajo el régimen de la segunda restauración borbónica.
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