El calendario político ha cambiado con la convocatoria de elecciones el 28A. Ahora las elecciones municipales, europeas y autonómicas estarán en buena parte determinadas por los resultados de finales de abril. La excepcionalidad de estas elecciones por la amenaza de las derechas extremas (PP, Ciudadanos y Vox) exige repensar cuáles son los medios y las propuestas para responder a los problemas democráticos y sociales que se arrastran. Publicamos esta aportación colectiva como una propuesta republicana, de cambio, de ruptura, para dar una respuesta positiva a la crisis política y social que sufrimos. SP

Las elecciones del 28 de abril son un reto de una enorme importancia.

Nos jugamos mucho. Desde posiciones confluentes, queremos compartir con otras opiniones nuestra preocupación y la necesidad de proponer una respuesta unitaria, firme y radical, democrática y socialmente.

Todos los años que gobernó el Partido Popular fueron un sufrimiento para la mayoría del pueblo y de recortes de derechos democráticos. El acuerdo parlamentario que permitió a Pedro Sánchez ser presidente del Gobierno pareció abrir un poco de aire fresco. Esa alianza entre las izquierdas y las fuerzas independentistas y soberanistas mostró la posibilidad de revertir las políticas de la derecha. Sin embargo, el PSOE cedió ante las presiones de la derecha y de sus propios barones, se paralizaron las anunciadas medidas sociales y fue incapaz de responder a las exigencias democráticas del conflicto en Cataluña. La convocatoria de elecciones es un intento por parte del PSOE de sacar ventaja electoral sin afrontar los graves problemas sociales y nacionales.

No podemos permitir que el bloque reaccionario que gobierna Andalucía se traslade al resto del Reino. La respuesta a esa amenaza no puede ser temerosa ni simplemente para mantener las cosas como están. Necesita de la movilización social en la calle, recuperando el espíritu del 15M, de la movilización sindical, de las diferentes mareas que en todo el Estado exigen recuperar las pensiones, la sanidad y la enseñanza pública, de las políticas municipalistas del cambio, de la huelga feminista convocada para el próximo 8M, y en las urnas participando masivamente el 28A. Pero, también hay que alzar la vista y mirar adelante para lograr una alternativa creíble que responda a las necesidades de la mayoría, que tenga en cuenta las demandas sociales y democráticas, también el derecho de autodeterminación.

La reorganización de la derecha, la búsqueda de una salida autoritaria y de un mayor recorte de derechos es la respuesta de las clases dirigentes a la crisis del Régimen del 78. Preparan una involución en toda regla: amenazan con un 155 en Cataluña, que sería una grave conculcación de derechos y que afectaría al resto de nacionalidades, Galicia y el País Vasco, y a todo el Estado; anuncian volver atrás en derechos de las mujeres; en enterrar la memoria histórica; en mantener y profundizar las leyes antisociales que puso en marcha el PP.

Necesitamos una gran alianza republicana y de izquierdas para vencer a la coalición del 155 y del 135. La respuesta de las izquierdas merece sumar todas las fuerzas posibles para la impugnación de este régimen, para abrir una perspectiva de cambio, que, a nuestro entender, debe ser republicana para frenar la ofensiva desdemocratizadora de la derecha, abrir un nuevo horizonte constituyente y desactivar las políticas de austeridad. Para que haya cambios sociales y democráticos se necesita un cambio de Régimen. La Constitución del 78, y toda la legislación que se ha ido configurando, es actualmente un muro para poder resolver los graves problemas sociales y democráticos. Hemos llegado al punto en el que esas necesidades chocan contra el entramado político y administrativo del Régimen. Las elecciones del 28A son la oportunidad para poner en marcha acuerdos, coaliciones, frentes amplios o alianzas republicanas de todas las fuerzas políticas y sociales dispuestas a impugnar a este régimen y a responder a las exigencias sociales y democráticas.

El juicio a los dirigentes políticos y sociales catalanes es un ejemplo de la regresión de derechos que padecemos. Es un intento de condenar la movilización de millones de personas, de identificar ejercicio de derechos fundamentales con violencia y la posibilidad de largas condenas a quienes ejercieron pacíficamente el derecho de votar para ejercer el derecho de autodeterminación.

Frente a ese relato del Régimen y de las derechas, queremos oponer la mirada positiva, democrática y social de los valores republicanos: la libertad, la igualdad y la fraternidad entre las gentes y los pueblos. No somos partidarios de la política de cuanto peor mejor, que no permite organizar ni agrupar fuerzas para el cambio; ni tampoco de aceptar las políticas del mal menor, porque siempre acaban cediendo a otros intereses. Al contrario, en situaciones de riesgo y amenazas hay que responder con políticas valientes e innovadoras que rompan los corsés establecidos, que sean la expresión de la movilización y organización de los movimientos sociales y asociativos, que, manteniendo las opiniones y particularidades, pongan por delante la unidad necesaria para abrir perspectivas de cambio social y político, republicano.

A nuestro entender, una perspectiva republicana es la respuesta democrática y social a la crisis del régimen de la Monarquía y la manera más efectiva de unir y reagrupar la mayoría de las fuerzas sociales que detengan efectivamente las amenazas de las derechas.

Somos conscientes de que los plazos para acuerdos electorales son pequeños, pero frente a las urgencias sociales y democráticas son necesarias respuestas valientes, abrir los marcos de nuestras propias organizaciones para ofrecer una respuesta y una defensa común de los valores republicanos.

En Galicia y Cataluña este debate republicano está abierto entre distintas fuerzas políticas que quieren repensar y compartir sus alianzas para responder a la urgencia de la situación política, estamos seguros de que esta reflexión también está presente en otras fuerzas políticas de todo el Estado. Queremos aportar a este debate y, sobre todo, urgir a que sea tenido en cuenta. Un frente amplio, una alianza, una coalición republicana de las izquierdas federales del Estado y las fuerzas soberanistas y/o independentistas de Cataluña, País Vasco y Galicia que defienda la reversión de las medidas antisociales y antidemocráticas del PP, los recortes, la reforma laboral, la Ley Mordaza; que apueste por el reconocimiento del derecho a la autodeterminación, por la soberanía del pueblo para decidir su relación con el resto de pueblos; por la puesta en práctica de otras soberanías como la económica, energética, alimentaria y una renta básica; por las políticas feministas; por las reivindicaciones sindicales de mejoras salariales, de lucha contra la precariedad y un empleo digno; por el municipalismo del cambio.AAVV Xosé Manuel Beiras, Joan Josep Nuet, Anton Sánchez, Oriana Méndez, Patrícia Melgar, Francesc Matas, Assun Franquesa, David Companyon