Será el próximo viernes, 8 de marzo; y es muy importante que todas las mujeres podamos parar y contemos con la colaboración del resto de la sociedad trabajadora para lograrlo. Será una huelga en todos los  espacios de la vida, una huelga que transciende lo puramente laboral. De ahí que sea fundamental, desde todas las esferas y situaciones, intentar contribuir al éxito de la movilización feminista de esa jornada.  


Si nos centramos en la empresa y los centros de trabajo durante esta semana todavía es posible organizar reuniones y hablar con las personas más indecisas para sumarlas a la movilización; resulta imprescindible una participación amplia y masiva. Si eres hombre, puedes facilitar la acción de tus compañeras y apoyar que se establezcan espacios en los que abordar la discriminación que sufre la mujer en todos los ámbitos.

Respecto a los centros educativos, recordar que, al igual que en sanidad, medios de comunicación y otros sectores, los sindicatos convocan huelga de 24h en todas las etapas educativas. Es el momento de dejar claro que el 8 no habrá clase por una razón primordial para el avance de la sociedad: la igualdad plena de las mujeres. Más allá de la suma de estudiantes y/o profesoras, existe la oportunidad de debatir y sensibilizar a las hijas y los hijos sobre la necesidad de las movilizaciones y de la importancia de que ni ellos ni ellas acudan el 8 de marzo a los centros de estudio. Es también la jornada en la que buscar espacio y tiempo para organizar los cuidados que recaen tan habitualmente sobre las mujeres.  

Precisamente la huelga de cuidados es la que permitirá añadir a la movilización espacios íntimos donde las mujeres emplean muchas horas de trabajo completamente invisibilizadas, y que por serlo, deben ocupar un lugar primordial en su lucha y en sus reivindicaciones. El  día 8 de marzo otros pueden asumir esas tareas y liberarlas simbólica y efectivamente de ellas. Así que si eres hombre, ya sabes lo que ese día te toca hacer.

El 8 de marzo hay que visibilizar y dignificar el valor y lugar del trabajo doméstico y de los cuidados, demostrar la necesidad de que los gobiernos, sin importar sus ámbitos de competencia, garanticen de forma real los derechos a la sanidad, la educación, los servicios sociales y la dependencia, cuyas deficiencias recaen tan a menudo sobre las mujeres y su esfuerzo.

Además el viernes se ha planteado una huelga de consumo, que implica adquirir solo aquellos productos imprescindibles para la supervivencia. Se trata de una buena vía para facilitar que el pequeño comercio o las grandes superficies se puedan sumar al paro y también para poner en evidencia las malas condiciones que sufren especialmente las mujeres en este sector.

El 8 paramospara que se rompa la discriminación sexual del trabajo que condena a las mujeres a la precariedad, los peores trabajos y los salarios más bajos. El 8 de marzo paramos para que las violencias machistas se aborden en todas sus vertientes y con toda la profundidad que merecen.

La huelga del 8 representará igualmente el lugar en el que reclamar que las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y donde exigir que el Estado garantice que eso sea posible sin la intromisión de las religiones, a favor de que el aborto salga definitivamente del código penal.

Y también representará una buena oportunidad frente a la reacción del tridente formado por PP, C’s y Vox. Ganar la huelga y las movilizaciones es el mejor medio para cerrar el paso a las políticas y discursos machistas y discriminadores.

Se trata de la lucha de las mujeres, pero todos tienen un lugar en ella. Nadie sobra. Si eres mujer, tu sitio está en la primera línea, si eres hombre, el tuyo, en la asunción de tareas que permitan que ellas puedan ocuparla y liderar las movilizaciones.

El 8 de marzo, súmate a la huelga y acude a la manifestación. Por la igualdad de las mujeres y por la libertad contra todo privilegio.