El pasado 31 de agosto, 48 horas antes de iniciar su ronda de contactos con las fuerzas parlamentarias, el presidente Sánchez abrió el curso político en la Casa América de Madrid. Allí estuvo la cúpula del Ibex 35, el presidente de la CEOE, parte de su propio gobierno, una representación de lo que llaman la sociedad civil, responsables de medios de comunicación y los secretarios generales de CCOO y UGT. Sánchez habló de “unidad”, de “arrimar el hombro” y del plan de recuperación que pronto se presentará ante la UE. La ruta de ese plan tiene un primer hito: los presupuestos 2021. De su contenido y de los apoyos que los vayan a hacer posibles, dependerá el devenir de esta legislatura.

Acierta Sánchez al señalar que las cuentas prorrogadas del PP no son aplicables en un periodo marcado por la triple crisis sanitaria, social y económica en la que nos hallamos. Añade que los presupuestos ante esta situación no pueden “ser de partido”, sino de “país”.

Pero ocurre que en “el país” existe una ínfima minoría muy rica (IBEX 35) que controla, con el capital internacional, la economía y la esencia del poder político del reino. Esa minoría, mientras la economía ha caído un 18,5% en el último trimestre, ha visto subir sus rentas un 16% de media. Y en ese mismo “país”, pero sin compartir ninguna de sus ventajas, vivimos la inmensa mayoría de la población, la no rica que, en el último semestre, además de perder seres queridos se ha empobrecido más.

El virus no entiende de fronteras, pero se ceba en barrios populares de todo el reino, en residencias de mayores o en espacios de trabajo, y muestra como las malas condiciones materiales determinan su propagación.

Sánchez habla de “arrimar el hombro”, pero ¿qué quiere decir con eso? Hoy mucha gente debe esperar semanas para lograr una cita médica, a veces solo telefónica, en una atención primaria falta de profesionales; otra mucha, que a veces es la misma, vive en la escasez o la pobreza por el retraso en el cobro de los ERTEs; decenas de miles de se encuentran esperando poder recibir alguna ayuda tras el fin de su desempleo. Más de 800 mil personas han tramitado un ingreso mínimo vital que, en un 90%, no perciben aún.

La inmensa mayoría de la sociedad, a diferencia del puñado de ricos que escucharon a Sánchez, está soportando con dignidad y disciplina unas duras condiciones que los presupuestos del año próximo deben aliviar con medidas claras y concretas.

Unidas Podemos asegura que está de acuerdo con los presupuestos de “país”, pero apunta que deben ser sin C’s. ERC se suma a ello, mientras Unai Sordo (secretario general de CCOO) llama a evitar vetos cruzados. Mucho se habla de alianzas y votos, y poco de medidas, que son el problema principal. El Ibex escuchó a Sánchez. Ya se encargarán el Banco de España, Vox, el PP y C’s de especificar en qué consiste para los ricos “arrimar el hombro”.

La mayoría social plural que constituye la población trabajadora debemos hacer lo propio. Necesitamos un programa basado en medidas como los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, (la agenda 2030) que se garantice la salud con más inversión humana y material en la sanidad pública, pero también con ingresos mínimos para toda la población a través de una renta básica universal. Una base material que permitiría afrontar cuidados, empleos y la conciliación familiar en mejores condiciones. Necesitamos garantizar la vivienda y los suministros, trabajar hacia un cambio de modelo productivo sostenible y un empleo de calidad. Urge una reforma fiscal que haga pagar a los ricos.

En resumen, necesitamos unos presupuestos que tomen partido por la mayoría y se construyan con la mayoría plural que echó al PP y que es la única que puede acabar con la austeridad de las cuentas que aún nos rigen.