Tras el 26 de mayo cada voto depositado será reclamado, por uno u otro partido, para justificar aquello que van a hacer en nuestro nombre. Ya sea en el Parlamento Europeo, en la Comunidad Autónoma o en el ayuntamiento, todo tendrá la coletilla de “refrendado por la voluntad popular”. Hasta la definitiva composición del próximo gobierno del reino depende del resultado de las próximas elecciones europeas, municipales y autonómicas.

Hay un fundado y muy extendido miedo a que la papeleta que voló el 28 de abril, y que pronto volverá a volar de nuestra mano a la urna, acabe siendo usada no para resolver aquello que nos importa a la mayoría, sino para todo lo contrario. 

Evitarlo, en la medida de lo posible, nos obliga a reflexionar sobre la idea que da título a estas líneas.
Es esa una pregunta, la del título, que nos habla de desempleo, de desigualdad, de opresión y violencia sobre la mujer, de apreturas a fin de mes, de desahucios, de especulación, de naufragios de inmigrantes y refugiados en el Mediterráneo, de racismo y xenofobia, de recortes en la sanidad o en la educación y de lo pobre que es la llamada política social; que nos recuerda el poco poder y los menos medios de nuestros ayuntamientos, así como el peso apabullante de la burocracia de Bruselas y de las grandes empresas. Es una pregunta que nos habla de la constitución del 78, del juicio al procés y del amparo que en ella encuentra un corrupto capitalismo de amiguetes.

Es una pregunta que nos habla de los problemas, pero, a la vez, de las resistencias y las oportunidades que se nos brindan. Nos habla de la lucha de las mujeres, a la par que nos exige verdad, justicia y reparación ante los crímenes de la dictadura y su interesada desmemoria. Nos plantea la importancia del sindicato y la necesidad de derogar la reforma laboral de Rajoy. Es una pregunta que apuesta por la marea blanca en defensa de la sanidad y la verde en defensa de la educación, que nos evoca la PAH y el derecho a la vivienda, los viernes por el planeta, las huelgas por el amianto, los vecinos que exigen parar la contaminación y la especulación. Una pregunta que nos habla de aromas de fraternidad contra división, de libertad contra opresión y de repúblicas, de derecho a decidir y de ciudades libres contra monarquía y unidad impuesta.

Cuando deposites tu papeleta, contesta a esa pregunta y suma para echar a la derecha (PP, C’s o Vox) del control de todas las instituciones. Suma contra la austeridad que se nos impone y empobrece mientras engordan el poder y la caja de la minoría más poderosa. Suma a favor del feminismo, de la lucha obrera y sindical, del movimiento ecologista, del municipal y por la libertad de los pequeños pueblos.

Apostando por esa suma no perderás el 26 de mayo el control de tu voto en el vuelo que va de la mano a la urna y ganarás libertad.