El Tribunal Supremo ha condenado a Joan Josep Nuet, miembro de la Mesa del Parlament, a 8 meses de inhabilitación política, lo que implica la pérdida de su condición de diputado, y una multa de 12.000 euros. Esta misma semana los jueces decidieron retirar el tercer grado penitenciario a las presas políticas Dolors Bassas y Carme Forcadell. La justicia del reino continua con su ánimo vengativo con quienes se rebelaron para defender el derecho de catalanas y catalanes a la autodeterminación. Miquel Salas ha entrevistado para Sin Permiso  a Nuet.

¿Por qué te han condenado?

Me han condenado por “desobediencia reiterada”, según el Tribunal Supremo por desobedecer las órdenes del Tribunal Constitucional a la hora de tramitar en la Mesa del Parlament las iniciativas parlamentarias.

¿Entonces en un parlamento solo se puede debatir sobre lo que el Tribunal Supremo considera?

Hay un cambio de criterio del Tribunal Constitucional en dos aspectos, el primero resulta del papel de la mesa de un parlamento. Hasta el momento el propio TC mantenía un criterio de que las mesas no debían entrar en el debate sobre el fondo de las iniciativas ya que con ello sustituían el debate en el pleno de la cámara, decía el TC que el fondo debía ser analizado “de forma excepcional”. El segundo resulta que en 40 años de parlamentarismo al TC le correspondía el control de constitucionalidad y que eso se hacía al final, cuando una ley o resolución era publicada en el boletín oficial del Parlamento. Ello se debe a que en el debate parlamentario una iniciativa podía ser sustancialmente modificada y eso permitía un debate libre con todo tipo de argumentos constitucionales o no. Los dos nuevos criterios sorprendieron a los propios letrados del Parlament ya que modificaban la jurisprudencia constitucional anterior y ello se debe a la mayoría parlamentaria que el independentismo obtuvo a partir de septiembre de 2015. El TC tutelará el debate parlamentario y el TS criminalizará las conductas políticas que no acepten disciplinadamente ese nuevo precepto.

Hasta ahora se decía que solo se condenaba a los independentistas…

Yo vengo de una cultura política que siempre ha hecho compatible la lucha por la soberanía con la fraternidad entre los pueblos. Pensamos que el Estado es el resultado de una clase dominante y por ello puede adquirir y representar otros intereses de los que actualmente representa. Alguien puede acusarnos de ilusos, pero no es más fácil realizar la independencia de Catalunya que hacer una revolución, todo se resume de como somos capaces de romper el régimen constitucional de 1978 que consagra la “Unidad de España”, pero también las bases políticas, económicas y sociales de una dominación de clase, de un régimen de economía de mercado neoliberal. Pensar que puede hacerse una cosa sin la otra es difícil. Por eso clases populares del conjunto del Estado y pueblos que pretenden la autodeterminación están condenados a entenderse y colaborar si quieren ganar. No hay mayoría progresista en el estado si las izquierdas no suman a los soberanismos catalán, vasco, gallego y otras expresiones en Valencia, Baleares, Andalucía… etc.

En tu defensa ante el Tribunal explicaste que desde la Mesa del Parlament pretendías hacer de puente para lograr una salida al conflicto, ¿puedes explicarnos qué querías decir?

Los puentes entre el independentismo y las opciones que promulgan y/o respetan el derecho a decidir y condenan la represión política son imprescindibles, de hecho, representan en Catalunya una mayoría cualitativa. Las últimas elecciones al Parlament dejaron claro que la izquierda soberanista se ha reforzado y eso significa que el independentismo se mantiene, pero necesita dejar atrás a sectores conservadores abiertamente supremacistas y sumar a una izquierda de tradición federal y confederal que defiende el derecho de autodeterminación, el concepto de amnistía y la libertad de los presos políticos y exiliados, eso va más allá del 52% independentista.

Esa nueva mayoría más amplia es la que tiene que dialogar con el Estado y necesita aliados en España y en Europa. Queda mucho trabajo por hacer, aprendiendo de las virtudes del 1 y 3 de octubre, pero haciendo cosas nuevas y distintas para poder acumular y ganar.

Tu condena es una más y hay pendientes unas 3.000 personas encausadas. Se habla de que el gobierno debería indultar a los presos políticos o que haya una amnistía, ¿Cuál es tu opinión?

La amnistía es justicia, un concepto irrenunciable políticamente ya que los presos políticos no han cometido ningún delito penal. Sus ideas son criticables, pero no criminalizables. En el camino contra la represión toda medida que ayude humanamente a soportarla es bienvenida (el régimen penitenciario, los indultos…) pero la amnistía es un concepto político que crecerá poniendo en su justo lugar a las contradicciones de un régimen que se resiste a cambiar a pesar de sus dificultades para resistir después de 40 años. No hay nada inmutable y hoy la monarquía Borbónica, la Unidad de España como legado franquista y el modelo económico neoliberal, están en crisis, son distintas crisis de un mismo régimen.

Joan Josep Nuet Pujals Diputado de ERC-Sobiranistes, portavoz del Grupo Republicano en temas de Defensa y Seguridad en el Congreso de los Diputados. Entre 2015 y 2019, portavoz en el Parlament en la Comisión de Interior.